LA PUEBLA DE LA MUJER MUERTA fue conocida así hasta los años 40 cuando cambió este nombre por Puebla de la Sierra. Hacía referencia a los montes de su entorno, que recuerdan a una mujer yacente.
El origen de este municipio se remonta al siglo XII, aunque existe la posibilidad de que se tratase de un pequeño asentamiento árabe. La Puebla perteneció al común de Villa y Tierra de Buitrago, hasta que en el 1490, para compensar su aislamiento y lejanía, recibió del Marqués de Santillana el título de "Villa", por lo que adquirió así jurisdicción propia, y se le concedió al alcalde "vara alta" y poder para juzgar. También podía disponer de cárcel y "rollo" o "picota", aunque de esto último no quedan restos que atestigüen su presencia. La Puebla pasa, desde este momento a depender directamente del Duque de Guadalajara, a quien pagaba sus impuestos.
El centro urbano está formado básicamente por las viviendas, que se dispersan hacia la periferia, donde corrales, cuadras y otras instalaciones agopecuarias encuentran su ubicación .La arquitectura tradicional es la típica de la comarca, a base de gneis y viguería de roble, con tejados de teja curva. Son caracteristicos de este pueblo los callejones de desagüe, estrechos pasadizos entre casas utilizados para la recogida y drenaje del agua de lluvia.
Uno de los pilares de su economía es la gandería. En el término se encuentran dispersos numerosos corrales y tinados, aislados o formando agrupaciones, estos eran utilizados por pastores y ganado en la búsqueda de un mejor aprovechamiento de los pastos. Debido a la gran extensión del minicipio era muy costoso trasladarse a diario a estas zonas, por lo que constituian residencias temporales.
Otro pilar de de la economía tradicional reside en el aprovecahmiento forestal para leña y carbón. La agricultura, de auabastecimiento, estaba constituida por cultivos de lino, garbanzos y berzas en regadìo, así como trigo y centeno en secano.
El Concejo disponía de varias dehesas para el pasto del ganado, un corral, cámara para el grano, la casa del "Ajuntamento", la fragua, la casa del cirujano, y la tejera. El herrero y el cirujano vivian todo el año en el pueblo, mientras que los tejeros venian cada seis años desde Navarra. También dependían del Concejo la panaderìa, la taberna, la abacería (comercio), y el estanco de tabaco y sales, tienda donde el [P1] aceite que se trocaba por huevos, pudiendo asi surtir a los vecinos a pesar de las distancias y de la dificultad de los caminos.
Los vecinos elaboraban horquillas y palas de roble hasta "cuatro o cinco mil piezas" al año, que salìan a vender por la comarca y que constituía un complemento a su economía.
La iglesia parroquial , dedicada a la Purísima Concepción , es de difícil datación pues ha sufido diversas reformas. Situada junto a la fuente vieja (año 1589) se encuentra la ermita de la Soledad (año 1562) perteneciente a la cofradìa de la vera Cruz, que servía como lugar de enterramiento.
Los vecinos realizaban procesiones a la ermita de Nazaret, situada en el término de Montejo, pero debido debido al penoso camino que debian recorrer, el visitador eclesiastico les aconsejó que se dirigiesen a ermitas situadas en su propio municipio; la de la Soledad, o la ya desaparecida de Sta. Catalina.
Durante la guerra civil sufrió daños de distinta consideración en la iglesia y en el ayuntamiento, reconstruido posteriormente con el estilo caracteristico de Regiones Devastadas (dinteles con cargaderos de granito y enfoscadas en blanco).
El municipio, rico en tradiciones y folklore, ofrece numerosas fiestas populares que los vecinos se esfuerzan en mantener. Entre ellas podemos destacar, a parte de las fiestas religiosas y patronales ( la Virgen de los Dolores el 13 de septiembre), la festividad de San Isidro ( el 15 de mayo: se reparten "tacicos" o pan de anises y vino y se hacen y subastan las rosquillas del Santo que se presentan colgadas en un palo adornado con lazos) o subir al Cerro Larda a comer Migas Canas ( comida que elaboraban los pastores en el cerro, con pan, tocino y leche de cabra recién ordeñada).
En la actualidad La Puebla ofrece cómodos alojamientos (ubicados en antiguas construcciones rurales, recientemente acondicionadas), enmarcados por un entorno natural incomparable por sus bien conservados parajes, así como por sus gentes acogedoras y tranquilas. También podemos contar con sus instalaciones deportivas y una piscina natural en el río, arropada por robles centenarios.
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