Itinerarios por Prádena del Rincón



RUTA 1- Caminando por los Llanos y los Lomos

Después de dar una vuelta por el pueblo y hacer una visita obligada al potro, detrás del "toril", hoy reconstruido y utilizado como apartamento, nos dirigimos hacia un curioso huerto urbano, con unos hermosos laureles. Desde aquí podemos girar a la calle del Carbón, desde donde parte el camino de los Llanos.

La senda atraviesa unos prados de siega, después de pasar un zarzo, junto a unos nuevos chales. Caminando por los prados podemos ver una atractiva panorámica del vecino pueblo de Montejo y su sierra. Continuamos y atravesamos un bosquete de melojos que rodean y marcan los linderos de estos prados de siega pocos metros antes de llegar al cruce de caminos (baliza nº4). En este punto debemos tomar el camino de los Lomos que gira a la izquierda.

La senda pasa junto a una alameda que sombrea este camino limitado por los característicos muros de piedra. Junto a los vallados crecen ciruelos silvestres y boneteros formando atractivos setos verdes.

El camino continúa angosto y sombreado entre fincas valladas, algunas cultivadas y regadas por el agua conducida por la reguera que discurre a nuestra izquierda, en una pequeña elevación sobre la senda. Junto a ésta y buscando la humedad se plantaban los nogales ya que su sombra no es muy recomendable dentro de la huerta.

A nuestra derecha veremos huertas utilizadas para la siega, con manzanos y perales que completaban la dieta y la economía de estas tierras fundamentalmente ganaderas.

Continuando por la senda y pasando otro zarzo volvemos a salir a la carretera, que nos llevará de vuelta a la plaza del pueblo.


RUTA 2- Rodeando la dehesa boyal.

El inicio de este recorrido lo encontramos junto al depósito de agua del pueblo, de donde parte un camino a la derecha de la Carretera a la Puebla M-130 (baliza nº1).

Discurre éste por una calleja, entre robles y frondosos fresnos, que poco después inicia una suave bajada, donde podemos distinguir las huellas del paso de las carretas horadadas en la roca. Al final del descenso encontraremos el puente de hormigón que cruza el arroyo del Pozo.

En este punto (baliza nº2) tomamos el camino que atraviesa los "Prados Puente Linares" junto a unas ruinas de majadas a nuestra derecha.

La ruta se encamina ladera arriba, por un ramal que comunica con la Cañada de las Merinas (llamado el Camino de las Majadillas). Los melojos; entre los linares sombrean este recorrido, marcan los linderos y forman setos vivos.

Después de rodear un terreno vallado, llegamos a una zona despejada; al fondo de ésta distinguimos un bosquete de pinos repoblados. Seguimos la senda dejando el pinar a nuestra izquierda, hasta llegar a la Dehesa Boyal de Prádena, a la que entramos cruzando la valla de piedra.

Esta zona de la dehesa está poblada por un denso matorral de rebollos y arces (algunos de un buen porte) muy ramoneados por el ganado. En primavera podremos encontrar estas praderas salpicadas de vistosas peonías que proporcionan un purpúreo colorido.

Continuamos descendiendo por la loma del arroyo de la Cabaña y, sin dejar el camino principal, llegamos a un zarzo que nos mete de lleno en un cordel de la cañada. En este lugar se localiza un "descansadero", donde los pastores aprovechaban para que el ganado repusiese fuerzas y pastar unos días, antes de continuar su camino hacia Extremadura o su vuelta hacia la Sierra.

Parece ser que a los pastores de los pueblos de Guadalajara se les invitaba a pasar alguna noche en el pueblo y aprovechaban para "redear" al ganado con redes móviles, y así, aportar abono a algunos terrenos de cultivo.

Desde este punto podemos distinguir la transición entre el rebollar y el monte de encinas (menos exigente en humedad) valle abajo, sobre laderas pedregosas. Después de cruzar el arroyo del Pozo con algún sauce y fresnos, llegamos a otro zarzo. Abandonando la vía pecuaria subiremos por un abrupto y erosionado camino hasta la carretera que nos conducirá de vuelta al pueblo.


RUTA 3- Por la Cañada de las Merinas.

El principio de este recorrido coincide con la de la ruta-2 hasta llegar a la baliza nº 2, donde tomaremos el camino que sube por una loma y que pasa junto a unos antiguos tinados.

Después debemos atravesar un zarzo y comenzaremos a subir por la senda , con la tapia a nuestra derecha; luego que crucemos el arroyo del Pozo, estaremos subiendo por la senda del "Mártir González". Pasaremos una estrecha calleja entre dos fincas y atravesaremos unos bonitos prados con abundantes cantuesos y botoneras. Una tapia, a nuestra derecha, nos indicará el camino hasta que nos crucemos con la reguera de Paredes.

Esta reguera recoge agua en el valle de la Hiruela y recorre una larga distancia hasta llegar a Paredes, donde se aprovecha para el riego de los prados en primavera, ya que en verano se seca.

Al final de una explanada donde el camino prácticamente desaparece caminaremos hacia un rodal de robles (que será nuestra de referencia), desde donde giraremos a la derecha para seguir la pista que baja por una suave pendiente hasta una amplia llanada con frescos prados, rosales y juncos.

Continúa nuestro camino hasta volver a cruzar la reguera de Paredes, junto a unas ruinas de tinados; allí cogemos la senda que discurre paralela a la reguera y que nos acompañará una buena parte del camino (800 m.).

La siguiente baliza nos marca la bajada hasta un pinar (posibilidad de enlazar con la ruta-2), que dejaremos a nuestra derecha. Comenzamos a bajar por el camino hasta cruzar el arroyo de las Morneras y alcanzar la Cañada de las Merinas. Ésta era un cordel de la Cañada Real que iba por la ladera de la sierra que tenemos a nuestra izquierda, debajo de la repoblación de pinar.

La Cañada de las Merinas rodea prados y dehesas, y después de pasar unas vaguadas con álamos (tendremos como referencia la valla de piedra a nuestra derecha), llegamos a una de las fuentes-abrevaderos que utiliza el ganado. El lugar es fresco y la sombra de un gran peral y unos melojos que lo rodean, nos invita a detenernos un rato.

Una vez hecho el descenso, comenzaremos a ascender por el lomo de las Rozas hasta un gran establo con tejado únicamente de canales y paredes de piedra seca (las construcciones para el ganado normalmente se hacían sin barro). Este tipo de tejado nos recuerda a los de la vecina Segovia pero en esta zona solo se utiliza en los pajares o cuadras. Desde este punto podemos disfrutar de una panorámica de la sierra y del valle del Lozoya.

Sin dejar la senda llegamos a la segunda fuente de nuestro itinerario, rodeada de fresnos, majuelos y arraclanes. Después subimos pegados a la tapia y llegaremos a unas amplias praderas de manzanilla, tomillos y cantuesos que rodean la "Dehesa de Ana Gutiérrez".

El camino rodea el Cerro de la Cabeza y nos lleva hasta un zarzo; pasando el arroyo de los Santillos, llegamos a la zona del "Descansadero de Ganado", donde enlazaremos con la Ruta-2 para llegar hasta el pueblo.

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