TESTIMONIO DE LOS BENEFICIARIOS DIRECTOS DE LAS ACTIVIDADES DE NUESTRA ASOCIACIÓN PRIVADA

¿QUÉ DICEN ELLOS...?

"Hola, me llamo Luismi, os voy a contar un poco el problemilla de la integración.

A lo largo de mi experiencia en campamentos con AVINTE, asociación cuyo objetivo principal es la integración del disminuido físico en la sociedad, ha llevado a dichos chavales, y entre ellos me encuentro yo, a distintos campamentos. En ellos me he sentido bastante integrado. Creo que lo más importante fue que se consiguió que no hubiera distinciones por la deficiencia que tengo. Éramos todos muy amigos y, si teníamos algún problema, lo hablábamos y entre todos lo solucionábamos; era uno más. Una de las cosas más importantes es que si en vuestro entorno conocéis a alguien con cualquier deficiencia le hagáis sentir útil, que dé su opinión y vea que os puede ayudar. Nunca debéis decir la típica frase de "Mira, pobrecito, va en silla de ruedas."

También es importante que ya que las calles de la ciudad no se encuentran adaptadas, con la colaboración de todos hagamos la vida diaria un poco más fácil, no sólo para las personas con alguna deficiencia sino también para las personas de avanzada edad. No dejando los vehículos aparcados encima de los pasos de peatones, dejando separación entre un coche y otro...

Estoy seguro de que, con vuestra ayuda, la integración será posible."


"Me llamo Raúl. Tengo 22 años y soy alcohólico. Quiero explicaros un poco mi vida para que entendáis para qué fui a CAMINEM.
A los 16 años mis padres se separaron, mi madre se hundió y nos echó a los hijos de casa. Me encontré sin nada, ni ropa, ni comida, ni casa y me refugié en el alcohol.
Me tiré 5 años viviendo como pude, sobre todo en la calle. Bueno, eso no era vivir. Tuve problemas con la policía y me desperté al día siguiente estando detenido. Así me di cuenta de que eso no era vida y quería solucionarlo. Decidí ir a Valencia y nos fuimos mi hermano y yo caminando hasta allí en siete días. Allí en un albergue conocí RETO, un taller ocupacional de Cáritas, el cual me introdujo en el albergue de San Juan de Dios (mucho mejor que el anterior). Mi hermano se volvió a Madrid. Me sentí solo ante un mundo que no conocía. Concha, la asistente social de "Reto", me propuso hablar con Paco, quien lleva lo de "Caminem", porque para mi problema era mejor que "Reto".
En la pre-entrada te enseñan a volver a ser persona, a tener autoestima, independencia y a tener valores humanos, es decir, a valorar a las personas como son, no por lo que tengan, ni por su condición. Te aprecian tal como eres.
Quise volver a Madrid a intentar recuperar a mi madre, así que no pasé de la pre- entrada. Aquello es muy libre y todos podemos irnos cuando queramos. Pero voy a contaros un poco lo que yo conozco de allí aunque no pasara a otras etapas.
"Caminem" te enseña a valorar a las personas, el trabajo, la vida, a convivir con los demás, a ser responsable...
Todas las mañanas salen a recoger ropa y muebles usados para vender. Así aprendemos a tener un horario, un hábito de trabajo, a valorar el dinero, compañerismo. También aprendemos a ser independientes dentro de una casa (limpieza, cocina, aseo personal...).
"Caminem" para mí es una familia que siempre está ahí para ayudarte en lo que necesites, aunque ya te hayas ido.
No es un centro o una institución, es un grupo de personas que forman una familia."



"Soy Raúl, de 12 años y voy a las actividades de Ciudad Joven en Vallecas. Nos ayudan si tenemos algún problema. En Ciudad Joven aprendo a no gastar a lo tonto, a ayudar a las personas, a respetar y a perdonar. LLevo allí 5 años.



Un inmigrante nos contó...
"Vosotros y nosotros: Que es posible una convivencia pacífica entre personas de diferentes culturas y religiones siempre y cuando todos seamos capaces de respetar lo valores y creencias de los demás.
Y nosotros: Que, lejos de nuestra tierra, desarraigados como todos los inmigrantes, nos ha cambiado todo, también el mundo de nuestra religión, y tenemos que reorganizar nuestras vidas. No es fácil en las malas condiciones que nos toca vivir, o que nos imponen.
Que a muchos nos tienta esta sociedad de consumo. Estamos deslumbrados: casas, chalets, grandes edificios, grandes fábricas, muchos bares y salas de fiesta, coches, escuelas, grandes universidades, vacaciones...Aquí todo el mundo tiene dinero. Lo decía un compañero marroquí en los grupos de Semana Santa, cuando hablábamos de nuestra vida y experiencia de emigración y religiosa: "Yo llegué y me deslumbró tanta riqueza, soñaba con todo lo que veía, pensaba que un día lo tendría y sería feliz...Me hice egoísta, no quería ir con mis compatriotas, y empecé a abandonar mi religión...Después me di cuenta de que cada día era más duro el trabajo, sin papeles,...Y pensé que ahí no estaba la felicidad". Y otro amigo le contestaba: "Pues, yo estoy empezando a creer menos. Lo estamos pasando muy mal y Dios parece que está dormido". Estos dos testimonios y el de una compañera cristiana que nos contó cómo alguien le enseñó a saber mirar la vida y su vida y reencontrar los rastros de Dios, son buenos ejemplos de lo que supone para nosotros el cambio cultural."



" Yo seguía buscando trabajo día tras día y la respuesta era siempre la misma: "Pásate mañana", pero al día siguiente todo seguía igual. "
" Me siento mal porque estoy todo el día tirado en la calle esperando a que alguien me llame y yo necesito la seguridad de algún trabajo; que yo sepa que todos los meses voy a tener mi sueldo y que voy a entregar mi dinero en mi casa. Me siento importante para ponerle fin a todo esto, y muy vacío, y a veces con pocas ganas de vivir ya que no tengo aliciente para nada."

Por desgracia, estos testimonios son cada vez más numerosos. Cáritas, consciente del auge de esta problemática, creó hace algunos años CÁRITAS CONTRA EL PARO. Es un servicio que interviene en favor de personas afectadas por el paro, para que puedan recobrar su independencia económica y su autonomía personal, así como una inserción social y laboral.
Esta situación, sin embargo, no está localizada en un colectivo determinado. A Cáritas llegan tanto jóvenes buscando su primer empleo, como mujeres solas con cargos familiares no compartidos o algunas que quieren dejar la prostitución, hombres mayores de 45 años, inmigrantes, minorías étnicas, colectivos sin techo y presos en tercer grado o libertad condicional.
Como podemos observar, el paro parece ser el monstruo que nos espera en el siglo XXI, Cáritas lucha en su contra y nos pide solidaridad y ayuda.
Si al leer estos testimonios se te remueve algo por dentro, no te quedes parado, colabora con nosotros, pues hay muchas personas que necesitan de tu apoyo y solidaridad. Puedes realizar tu donativo en nuestra cuenta bancaria
En cualquier caso lo más importante para nosotros es que hayas leído estas hojas y te hayas parado a pensar en la necesidad de ayuda que tienen personas concretas. Gracias por todo y ¡Sé solidario!

Comité organizador de la FTA.
Página realizada por Información en Red INFONET. Visítanos en Internet o InfoVía
C/. Veneras, 4 - 3º A. 28013 - MADRID. ESPAÑA. Tel. 91-559 50 14
correo: info@irinfo.es